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Innovación y tecnología en la construcción moderna

Dron sobrevolando un frente de obra para levantar el avance de la semana

Explora cómo el uso de drones, modelado 3D, BIM y otras herramientas digitales está revolucionando la ejecución de proyectos de infraestructura.

La tecnología en construcción se justifica por una sola razón: permite decidir con información más fresca y más confiable. Ese es el criterio con el que la incorporamos en nuestra vertical de construcción. Una herramienta que produce entregables bonitos pero no cambia ninguna decisión de obra es un gasto, no una innovación.

BIM: un modelo para decidir, no para ilustrar

El valor del modelado tridimensional no está en la imagen, sino en la coordinación. Cuando estructura, drenaje e instalaciones conviven en un mismo modelo, las interferencias aparecen en pantalla y no en el frente de trabajo, que es donde cuestan tiempo y material. A eso se suman dos usos que se aprovechan menos de lo que deberían: la cuantificación directa desde el modelo, que reduce los errores de presupuesto, y la planificación por fases, que permite ensayar la secuencia constructiva antes de ejecutarla.

La condición para que funcione es disciplina: un modelo desactualizado es peor que no tenerlo, porque genera confianza sin respaldo.

Drones y levantamientos: la obra medida cada semana

El levantamiento aéreo periódico cambió una rutina que antes era mensual y aproximada. Con vuelos frecuentes y procesamiento fotogramétrico se obtienen superficies comparables entre sí, y con ellas dos cosas que un reporte de avance nunca dio con la misma precisión.

Control de avance real

Comparar el modelo de diseño con el levantamiento de la semana convierte el avance en una medición y no en una estimación. Las desviaciones se detectan cuando todavía se pueden corregir sin rehacer.

Movimiento de tierras y volúmenes

El cálculo de cortes y rellenos a partir de superficies medidas reduce la discusión sobre cantidades entre supervisión y ejecutor, y permite ajustar el balance de material —lo que se reutiliza y lo que se acarrea— con datos de esta semana, no del mes pasado.

Lo que medimos en campo

  • Avance por frente, contrastado contra el programa y no solo contra el mes anterior.
  • Volúmenes de corte y relleno derivados de levantamiento, con trazabilidad de la fecha del vuelo.
  • Ensayos de calidad asociados a su ubicación exacta, para poder auditar después.
  • Interferencias detectadas en modelo y su fecha de resolución.
  • Rendimiento de cuadrillas y maquinaria, insumo para programar mejor la etapa siguiente.

La tecnología no sustituye el criterio de obra. Lo que hace es acortar el tiempo entre que algo se desvía y que alguien puede corregirlo.


El dato no termina con la obra

La información que se levanta durante la construcción tiene un segundo uso, normalmente desaprovechado: alimentar la operación. Un activo que se entrega con su modelo actualizado, su historial de ensayos y sus puntos críticos documentados se mantiene mejor y más barato durante toda su vida útil. Ese traspaso ordenado entre construcción y operación es, en la práctica, una de las decisiones tecnológicas más rentables de un proyecto.

Cómo se adopta sin romper la obra

La adopción que funciona empieza por un problema concreto —cantidades que no cuadran, interferencias recurrentes, avance poco confiable— y prueba una herramienta contra ese problema en un frente acotado. Si mejora la decisión, se extiende; si no, se descarta sin costo político. Lo que no funciona es comprar la herramienta primero y buscarle uso después.

Equipo de comunicación Sacbé